Es la lluvia una niña
de cabellera plateada,
que baja a veces del cielo
con un vestido de hada.
Su tez es pura y muy blanca
y sus manos delicadas,
refresca con su presencia
y en la Tierra es muy amada.
Los más chiquillos la siguen
los grandes de ella escapan,
porque es muy juegetona
y sin temor los empapa.
¡Que bonita es la lluvia!
que a la tierra nutre y salva,
por ellos flores y plantas
su sed y fatiga calman.
Angela Ucher Soto
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