Esa infancia nunca se olvida, y hoy los niños se divierten de otra manera, con más tecnologia, pero para mi la nuestra fue la más maravillosa porque sabíamos disfrutar de lo lindo.
Y cuando eran las fiestas mayores, ponían en las calles muchas atracciones y estaban las cadenas que me gustaban mucho porque cuando funcionaban venia el señor y te daba vueltas y vueltas a la silla y tu rodabas, enfin, son recuerdos que nunca se olvidan.
Por eso cuando veo un columpio me acuerdo de mi infancia, aunque aquí en el Terrall hay para los niños, me dan ganas de subirme a uno, pero me detengo porque la verdad ya no tengo edad para ello, pero si fuera acompañada seguro que me animaba.
Angela Ucher Soto





































