Nuevamente a tu lado mi bella Dama,
aqui vengo a desnudar ante tí mi alma,
llena de pena y dolor, al no tener a nadie
con quien poder desahogarme; sólo en tí confio
tú siempre estás ahí, me escuchas, me iluminas
con tus rayos nocturnos, me das esa calma y esa paz
que tanto anhelo para mi afligido corazón.
El mar, es un remanso de tranquilidad
observar el vaiven de sus pequeñas olas
al danzar suavemente y con la brisa que
lentamente te acaricia, es un lugar mágico
al que siempre me gusta acudir.
Son momentos que los sentimientos
necesitan salir, volar, que alguien los
escuche de verdad, y solamente tú
mi bella dama lo sabes realizar.
Angela Ucher Soto
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